Radiografía

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Por Alejandro Alarcón

Catalina Paz Garcés Rondanelli, joven estudiante de periodismo,  a sus 26 años viene por la revancha a la vida universitaria. Compartió unos pasajes de su vida conmigo, los cuales intentaré mostrar de la manera más precisa posible en esta entrevista.

Proveniente de Chillán, donde vive con su madre, esta chica ha debido dejar su hogar para vivir en Concepción y así lograr su meta de convertirse en una gran periodista. Catalina ha emigrado desde la Universidad Católica de la Santísima Concepción, en donde realizó sus primeros estudios universitarios, a la Universidad San Sebastián Por su personalidad segura y su gran simpatía, a pesar del poco tiempo que lleva con nosotros, se ha ganado el aprecio de muchos de sus actuales compañeros, los cuales la definen como una mujer muy preocupada por sus quehaceres, solidaria, inteligente, muy capaz, excelente compañera, una persona madura, con ideas claras y que por sobre todas las cosas es una excelente persona y una apasionada de lo que hace. Y así debe ser, ya que me confidenció que desde los 3 años practica piano, lo cual la llevó a realizar con apenas 5 años su primer concierto. Éste y otros detalles de su vida que veremos reflejados en la siguiente entrevista.

 

1.- ¿Cuál es tu nombre completo?

Catalina Paz Garcés Rondanelli

2.- ¿Tu no eres de Concepción verdad?

No, yo soy de Chillán

3.- ¿Y allá vives con...?

Con mi mamá. Bueno, ahora que estoy estudiando vivo acá.

4.- ¿Por qué estudias periodismo?

Cuando entré a estudiar, sospeché que podía ser lo mío, pero al pasar el tiempo, me convencí de que realmente es. Aparte de que he trabajado en medios de comunicación y siento que no puedo hacer otra cosa, me gusta mucho y se complementa con mis pasatiempos.

5.- ¿Cuál es la rama del periodismo que más te gusta? ¿Radio, Televisión, Prensa escrita, Institucional?

He trabajado en periodismo institucional y me gustó mucho, pero cuando entré a trabajar a la radio me fascinó. Me gusta mucho escribir, pero me gusta más la radio, es lo que me quita el sueño.

6.- ¿Alguna influencia para estudiar periodismo o fue una decisión propia?

Me influenció un muy buen amigo, me ayudó a desechar derecho cuando todos me decían que estudiara eso. Pero con mi amigo descubrí que tenía condiciones para ser periodista y que tenía que hacer lo que yo quisiera, no lo que me dijera el resto.

7.- ¿Y quieres vivir de esto o complementarlo con algo más?

Mira, yo toco piano, soy concertista y lo grafico de la siguiente manera: El periodismo es el oficial y el piano es mi amante, mi válvula de escape, mi compañero. El piano se puede complementar con el periodismo, porque por ejemplo, una critica de piano, un periodista tiene que hacerla, un músico no puede. Creo que por ahí va mi especialización.

8.- El cambio de Universidad ¿Por qué?

Fue porque tuve un problema de salud bastante serio y en la Católica no me entendieron mucho, me reprobaban aun llevando certificados médicos. Estuve tres años sin estudiar y trabajé. Ahí conocí la discriminación por trabajar sin título profesional. Cuando me sentí estable con mi enfermedad (Epilepsia), volví para terminar.

9.- ¿Fue acertada la decisión o habrías elegido otra casa de estudios?

 Estuve en conversaciones con otras universidades, pero de Santiago, lo cual significaba irme con todo para allá. Por otra parte no tenía muy buenas referencias de la San Sebastián, pero después del primer mail que le envié al director de carrera, me recibió con los brazos abiertos, me convalidó ramos y consideró mis antecedentes de Epilepsia para la carga académica. Eso lo encontré muy lindo, muy emocionante. Lo que me corresponde ahora es que me vaya bien y siento que debo tratar de ayudar a mis compañeros por mi experiencia laboral y tratar de enseñarles en parte lo que yo sé.

10.- ¿La relación con los compañeros cómo es, o sea, una mujer grande con puros “pollitos” por llamarlos de una forma?

Mira, me siento un poco “tía” de mis compañeros, es verdad, hay 6 ó 7 años de diferencia, pero creo que todos son muy buenas personas, todos tienen algo especial, son muy cariñosos, lo cual me ayuda a desarrollar una faceta que no demostré en la pasada vida universitaria. Era más introvertida y siento que ahora, al estar más abierta a conocerlos, trato de ser un aporte para todos.

11.- Y que en tan poco tiempo los compañeros tengan tan buenas palabras hacia tu persona ¿Qué se siente?

Es súper emocionante, fue una sorpresa tremenda, fue un regalo, como un alimento para mi alma. O sea, qué rico que proyecte lo que soy, lo que yo tengo, lo que yo guardo en mi corazón.

12.- Ahora el tema del arte, el tema de la música, el piano. ¿De dónde viene eso? ¿Desde cuándo?

Ufff… de toda mi vida. Cuando yo era chiquitita, tenía 3 años y mi hermano iba al jardín, yo tenía uno de esos pianos de 8 teclas y cuando mi hermano llegaba y cantaba las canciones que le enseñaban en el jardín, yo las sacaba por oído. Ahí fue cuando mi abuelita paró la oreja y me inscribió en una academia de piano, di mi primer concierto a los 5 años y estudié piano hasta que salí del colegio. Luego dejé un poco de estudiar por el tiempo y aparte que me venía a Concepción, pero nunca deje de tocar. Estando aquí, descubrí la guitarra, aprendí a tocar sola y cuando ya me aburrí de tocar las canciones de los demás, empecé a escribir mis propias canciones. A estas alturas ya tengo muchos temas propios

13.- Y si no hubiese estado la abuela, ¿habría existido la Cata música?

Quizás también, pero lo que hizo mi abuelita fue como la proyección de su historia. Cada vez que me siento en el piano y muevo mis deditos, tocar el piano es recordarla a ella y homenajearla cada vez. Dios me dio el talento y mi abuelita lo potenció.

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